jueves, 2 de octubre de 2008

El señor y su baston

Faia (1987)

Aún recuerdo aquella noche, en la cual escuchara aquel monótono sonido, era algo así como un TAC y silencio, otro TAC y silencio, acentuándose con el tiempo, acallando la bulla de algunas aves nocturnas. De pronto, en la esquina de aquel parque un hombre de edad avanzada de lento caminar, pudo ser apreciado.

Los faroles del parque iluminaban pobremente la empedrada vereda, por la que el caminaba, sus pasos eran firmes pero aún así aquel hombre se ayudaba de un bastón, y de nuevo aquel sonido.

Vestía a la usanza antigua, un terno de fino corte ingles con chaleco, del que pendía una brillante cadena, y en la solapa una banca flor, un crisantemo, supongo que sus cuantiosos pétalos podrían representar la edad de aquel hombre. Su sombrero era gris de los usados a principios de siglo, con bordes blancos que se confundían con sus canos cabellos.

Su rostro mostraba algunas arrugas propias de la edad, pero marcaban su faz como bordes cincelados en roca, eran severas aquellas facciones, pero sus ojos,... sus ojos brillaban con el ardor de la juventud, recordando tal vez años pasados en su paseo. Y aquel sonido llamó al silencio.

Se detuvo cerca de una pétrea banca, donde se quedó observándola por largo rato. Levantó su bastón y recordó, no sé qué recordaría, pero una lágrima brotó de aquellos ojos, solo una, y el señor continuó su camino,... llamando el silencio al sonido. Ahora su andar era lento.

Era un bastón de punta metálica, gastada por el uso pero útil aún, era el alma del sonido, su cuerpo era de tallado ébano y el mango de blanco marfil, pocos bastones he visto pero aquel era único, y único era su sonido.

La luna iluminaba el camino que los faroles no podían alumbrar. La luz, permitía ver las formas talladas del bastón, formándose caprichosas sombras al abrigo de la noche y las solitarias nubes que caminaban en el cielo... y de nuevo aquel sonido. Pude apreciar la talla, según creo eran caballos, no, no,... era una calesa tirada por ellos y, ¿personas o sombras? sí, solo sombras, pues con la ayuda de la penumbra creada por los árboles de aquel parque el Señor y su Bastón desaparecían. Si bien el Señor caminaba lento, como si temiera dejar atrás sus recuerdos, caminaba y se alejaba.

En el silencio de la noche y la luna en lo alto, un sonido rompió el silencio, un TAC y silencio, un TAC y silencio,...
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