
Llegaba una luz difusa, casi nada, podría decirse que todavía estábamos a oscuras pero, era luz después de todo, preferible ello que nada. Todos estábamos arrinconados en aquel lugar, esperando que llegara ese momento, mientras tanto la luz parecía querer difuminar las tinieblas a nuestro alrededor sin llegar a lograrlo.
Éramos cinco humanos que tan solo esperábamos que el terror, el pánico llenara nuestras almas, pues la cobardía ya había llegado a ellas, es por ello que estaban ocultos allí, mientras reteníamos la respiración para que nadie nos oyera, todos teníamos miedo, por ello no sabíamos que hacer.
La luz aumentaba en intensidad, pero aún así, las oscuras sombras de los múltiples ídolos que albergaban la gigantesca sala, dejaban el lugar en una tétrica y mística escena. La luz no podía vencer aquel lugar gobernado por esa fuerza oculta y extraña que nos permitía seguir vivos, ella era la oscuridad.
Por ahora dábamos gracias, a esta extraña fuerza.
Éramos cinco humanos que tan solo esperábamos que el terror, el pánico llenara nuestras almas, pues la cobardía ya había llegado a ellas, es por ello que estaban ocultos allí, mientras reteníamos la respiración para que nadie nos oyera, todos teníamos miedo, por ello no sabíamos que hacer.
La luz aumentaba en intensidad, pero aún así, las oscuras sombras de los múltiples ídolos que albergaban la gigantesca sala, dejaban el lugar en una tétrica y mística escena. La luz no podía vencer aquel lugar gobernado por esa fuerza oculta y extraña que nos permitía seguir vivos, ella era la oscuridad.
Por ahora dábamos gracias, a esta extraña fuerza.
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