“La búsqueda de la verdad yace en la mente de cada uno.
Restos de algún tipo de civilización, paredes derruidas por el tiempo símbolos que no podía identificar, caminos rotos por la vegetación que clama su terreno, huellas de seres que alguna vez fueron importantes en el ciclo de la vida. Solo restos de una civilización perdida, que la arena, el viento, el mar y la lluvia trataban de borrar.
¿Como llegué allí?, no era lo que buscaba, fue casualidad, destino, azar lo que quieran definir, solo lo encontré. Mi búsqueda era de otra clase, los restos que buscaba estaban dentro de mi mente, mis recuerdos, la culpa de lo hecho, era otra búsqueda y eran otros restos. Sin embargo, como pueden suponer tenía esas columnas dóricas semi derruidas, esos palacetes casi hundidos en la playa y los manglares cubriéndolo todo ante mi y todo cambio.
¿Que como llegue aquí? Es largo de contar pero si tienen paciencia –
Desde hacía 200 años recorría una vez al año una parte de la costa, adicionando cada año un poco más de distancia a la costumbre que comenzará desde un lugar llamado el “Charco” a Huanchaco, allá en lo que una vez fue llamado Perú. Nombre que todavía queda registrado en la memoria de los pocos hombres y mujeres que se atrevieron a quedar en la Tierra, los otros habían buscado el reto de la vida y las seguridad de la existencia en las estrellas, dejando el mundo a los pocos que podían resistir una de las peores plagas que le tocara a la humanidad – La enfermedad Lamsea.
Al principio me sorprendí ver escalinatas de color arena, sin embargo mi sorpresa aumento al percatarme que realmente eran de roca cristalizada o algo parecido, su transparencia permitía ver la arena por debajo de ella. La ciudad o lo que fuera una ciudad no parecía reciente, sin embargo me daba la sensación de que no era parte de la humanidad conocida. Detalles como marcos de metal que semejaba madera, piedras que no lo eran. Al tacto eran totalmente pulidas, mi hipótesis inicial era efecto de las olas, pero eso implicaba un periodo mayor de miles de años. Observé con cuidado el lado opuesto de la pared opuesta al mar tenia la misma característica, - una superficie demasiado perfecta a mi parecer -. La tecnología humana había avanzado bastante para llegar a ese nivel de calidad en un edificio, sin embargo esto parecía tan viejo que no encajaba como una construcción moderna.
Revisé los datos en mi computadora personal[1], después de 5 minutos una voz suave respondió que no había registros de restos arqueológicos en la zona, proyectando un reporte georeferencial holográfico de los restos arqueológicos cercanos a la zona. - Me comenzó a intrigar cada vez más esta ciudad que ante las imágenes IR y de radar de los satélites era invisible, indetectable, que adicionalmente nadie había registrado antes. Mi padre hubiera estado encantado de revisarla, de solo verla - .
Eran casi las 7 de la mañana y tenia hambre así que me dedique a pescar algo para el desayuno y deje una placa de calor calentando un poco de agua, mientras buscó la zona más profunda de la bahía en donde me encontraba, les contare que comencé mi recorrido anual hacia 2 día, cerca del paralelo 6ºS y por primera vez solo.
Mi viaje era solo por manía, no había plan trazado solo llegar a Huanchaco, mirando el mar y los alrededores, viendo la vida que volaba, que se arrastraba y que saltaba aquí y allá. Mientras buscaba en mi interior las últimas palabras de mi amada allá en el tiempo. - Te amo – me dijo, cuando cerraba sus ojos y me dejaba, su alma rebelde, constante y preocupada me ayudó a superar la inercia que llevaba mi vida allá en el comienzo del siglo 21. Siglo que desde el inicio prometía grandes cambios, El proyecto Genoma comenzaba a dar resultados, uno de ellos fue la prolongación de la vida más allá de los 200 años. Mi memoria buscaba los restos inmortales de ella en mi mente, mientras me complacía de oler el mar, sentir la brisa y las gotas saladas en mi rostro, sentía además su mano junto a la mía, como si su alma me acompañara en lo que le parecía una caminata sin sentido.
- Un momento, allí veo un par de ojos. Si parece una magnifica pieza…, ah, por fin pesqué un excelente lenguado. Después del desayuno, que les cuento: un rico café y un lenguado frito el día se presentaba de otra manera, ya no se sentía las gotas de agua que la brisa matutina elevaba en la playa, ni el solaz del hambre en el estomago ¡Vamos a curiosear entre las ruinas de allá adelante!.
La luz del sol bañaba las paredes y el piso de cristal desparramándose entre ellas sin dejar reflejo mayor que el natural de la arena y de los mangles. Un análisis espectofotométrico de uno de los satélites meteorológicos me permitió confirmar que solo captaban la longitud de onda de la arena y de los árboles alrededor, - interesante pensé- . Los datos de altimetría tampoco registraban alguna anomalía, como si no existiera edificación alguna. Comenzaba a dudar inclusive de mis sentidos.
Revisé los datos históricos, no había registros de algún tipo. Pedí un informe sismográfico de la zona en los últimos 300 años (bueno los únicos que teníamos), el resto no eran tan confiables. Solo un dato significativo allá por el año 1970 un terremoto de grado 7 había desolado la parte central de la cordillera de los andes, dejando miles de muertos, el centro del sismo fue en la placa de Nazca, sin embargo había un ruido sísmico que nadie se preocupo en estudiar en la zona norte del entonces llamado Perú, actualmente parte del Parque Panamericano que cubría casi toda Sur América.
Mientras solicitaba un análisis estadístico del ruido existente de ese terremoto, me dedique a mirar las olas que escribían códigos fractales en la playa, el sonar del mar calmaba mi alma y sosegaba mi perdida. El tiempo haría pasar el dolor de su pérdida- eso espero-
Me limpie la arena de las manos mientras me levantaba, tenía un reto arqueológico ante mis ojos. ¿Quienes fueron?, - Papa. Como me gustaría que estuvieras aquí - . Te seguiría como cuando era niño, caminando detrás tuyo recogiendo pedazos de cerámica mientras tu hablabas con la gente del pueblo y explicabas lo que podía ser ese pequeño fragmento del pasado, me gustaría jalarte de nuevo tu camisa y entregarte el pedazo de arcilla quemada que encontrara, y tu sonriente mirabas y decías es chavinoide, es wari, es nazca, dependiendo de la forma y tintes del fragmento y de donde estábamos. Pero bueno, intentaré describirte lo que veo, espero ser tan bueno como tú en tus cuadernos de campo
Camine por los alrededores comencé paulatinamente a acercarme al centro y luego a la pirámide triangular donde se podía apreciar una entrada pequeña en su estructura incólume en el tiempo. Trate de captar algo de su interior pero al parecer ninguna luz entraba. Lance algunas ondas sónicas[2] para tratar de visualizar su interior pero esta no pasaron del borde externo, parecía que las absorbiera.
Rompí la inercia de admiración y camine hacia lo que creía era la estructura de gobierno de la zona. Al ingresar solo aprecie una oscuridad que era rota por el brillo la linterna. Estaba en una rampa inclinada hacia abajo, no aprecie nada excepto paredes oscuras sin color mientras me adentraba más y mas en el recinto, no era de mucha utilidad la luz de la linterna al parecer moría a menos de 1 metro. Habré caminado por 5 minutos, decidí pararme y regresar porque no había nada que ver, solicite datos al computador, sin embargo solo silencio obtuve, - en verdad tuve algo de miedo -, algo pasaba. La luz de la linterna me parecía que se extinguía poco a poco, esto era algo extraño pues eran de baterías casi eternas, inclusive servían de cargador para la computadora si fuera necesario. Las cosas se ponían difíciles. Comencé a retroceder gateando, sin embargo resbale y la linterna se me escapo de las manos, era obvio decir que mejor la hubiera dejado, pero no hice eso. Trate de no perderla y me golpee de algún modo con la pared – verdaderamente no me imaginaba que estuviera tan cerca – Aproveche la oportunidad y seguí al tacto el brillo de la linterna, que estaría a unos 2 metros allá abajo. ¿Cuantos metros por debajo de la superficie?, estimo unos 20 metros, la rampa no tendría más de 10º de inclinación. Pude recoger la linterna, pero a la izquierda se apreciaba un brillo rojo muy leve en los bordes de la pared, ya no había inclinación era un camino plano, al final una puerta cristalina se abrió como un iris, dejándome ver un cuarto con luz mortecina entre violeta y azul que contenía varios controles que titilaban lentamente.
Estaba muy intrigado, parecía película vieja los hechos no eran corrientes. Creo que comencé a pensar en que todo era efectos del lenguado, me había caído mal y estaba alucinando. Ingrese al recinto, el cual se ilumino algo más y comenzaron a activarse algunas pantallas, que mostraban un complejo movimiento de iconos.
Después de intentar reactivar mi computadora, y revisa con detalle los gráficos de una pantalla que, parecía un plan de vuelo espacial, me dirigí al otro extremo de la cámara donde había otra puerta. Se abrió del mismo modo que la anterior. Para mi sorpresa lo que vi afuera era imposible, era otro mundo o otro tiempo, el cielo se mostraba azul y las aves eran demasiado grandes a mi parecer. El iris se cerró, me dejo tratando de entender que estaba viendo. ¿Era acaso una maquina de desplazamiento espacial o temporal o ambas donde estaba?
El iris se volvió a abrir, esta vez estaba sobre el mar y algunos animales marinos se acercaban a una velocidad asombrosa, algunos saltaron hacia donde estaba como si nos pudieran ver. Sentí sus fauces encima, me tire al suelo dentro de la cámara, mientras el iris se volvía a cerrar.
Retrocedí a los paneles y pantallas, para tratar de entender algo más. – Mi computadora no servía y maldije en voz alta – De pronto como si todo se detuviera, las luces cambiaron de color, las pantallas comenzaron a simbolizar datos en castellano – fabuloso dije – Por fin podré entender algo, di algunas ordenes y el sistema de computadoras del lugar respondía en la pantalla.
Las respuestas me dejaron sin habla, era una máquina dejada por una raza humanoide del futuro que agradecidos por que en ese futuro, mis estudios les sirvieron de base para conseguir el remedio para la plaga Lamsee que había llegado a su mundo. Me indicaban que tenía la oportunidad de viajar en el tiempo y en el espacio con esa nave. Que en el futuro no podía hacer el viaje por mi avanzada edad (casi 214 año), sin embargo la enviaron a mi pasado, especialmente sabiendo cual era mi ruta de viaje y dejaron este regalo, solo podía ser empleado dos veces una de ida y una de regreso por una persona, esto era para no romper el equilibrio temporal. No quise teorizar sobre los conflictos existentes de este viaje. ¿Qué debía hacer?
Busqué a mis padres en el pasado, le quería mostrar este mundo por un tiempo. Quería que viera el flujo del tiempo. Pero lo que realmente quería era abrazarlos tenerlos conmigo un tiempo. Porque yo soy el resto de su tiempo, no así los restos tecnológicos del hombre.
[1] En el año 2010 las computadas portátiles eran parte inherente de la vestimenta y se manejaban por comando de voz -, incluía entre funciones de: videófono, receptor satelital, analizador espectométrico, sensor atmosférico y un registrador médico, entre otros.
[2] Un artilugio algo reciente era el lapicero radio.-permitía captar y enviar ultrasonido, muy útil contra insectos y otro tipo de alimañas. También se podía emplear como radar en noches muy cerradas obviamente conectado al computador personal.
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